Alimentación, Dieta y Nutrición

Alimentación, Dieta y Nutrición Sanas para una Vida Sana

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El Derecho a la Salud

 

El Derecho a la Salud

 

La Salud como derecho humano

Se podría resumir esta presentación diciendo que la salud es un derecho, que está consagrado en numerosos tratados internacionales de derechos humanos, y que es incluido entre los derechos humanos) y por tanto, todos y todas tenemos derecho a su disfrute, y podríamos utilizar numerosos recursos legales para ello.

Pero llegar a esta formulación demandó muchos años de esfuerzos por parte de múltiples actores no solo del campo de la salud sino también del campo de los derechos humanos. Cada una de esas palabras, SALUD, como DERECHO, y las obligaciones que resultan de su consagración como tal, han sido y siguen siendo objeto de debates desde distintas áreas disciplinarias y diversas corrientes políticas. Por ese motivo, estos conceptos son polémicos, abiertos y en permanente construcción. En este caso y siendo tan amplio el campo de estudios voy a limitarme a enfatizar los logros conceptuales que tengan relevancia desde lo jurídico-social y finalizaré enumerando algunos de los desafíos que se presentan en la actualidad para el goce de este derecho.

 la salud es un derecho

 

¿Qué es el derecho humano a la salud?

En primer lugar, debemos rastrear los intentos de definir que se entiende por salud. Una mirada sobre la legislación sanitaria y los textos académicos de los últimos cincuenta años permite identificar más de una veintena de definiciones, desde las más simples, como aquella que dice que “salud es la ausencia de enfermedad”, hasta otras más generales y comprensivas, como la que recoge el Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud que la define como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de dolencia o enfermedad” (Romero, 2001).

Estas definiciones continúan enriqueciéndose con las Declaraciones y Planes de Acción de las Conferencias Mundiales de Naciones Unidas, como el Plan de Acción de El Cairo y la Plataforma de Acción de Beijing, que definieron lo que se entiende por salud sexual y salud reproductiva, por ejemplo, así como los esfuerzos realizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT); otras agencias especializadas y el Comité de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas (CESCR).

En cuanto a la Salud como derecho humano, que suena como una fórmula simple, es en realidad un dificultoso logro político.

En primer lugar la salud tiene la característica de ser por un lado un derecho en sí mismo y por el otro, ser condición habilitante para el ejercicio de otros derechos. En ningún otro derecho como en la salud se observa la interdependencia entre los derechos tan claramente como en éste, ya que a la vez, la salud depende de otros derechos. A veces las condiciones de salud de una persona varían según el grado de libertad que vivan, o de la vivienda que habitan, del acceso a alimentación adecuada, a vestido y trabajo.

No siempre la salud fue considerada un derecho. Un síntoma de las dificultades para consagrarlo como tal, lo da el hecho de que cuando hubo que plasmar en tratados obligatorios los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se los dividió en dos pactos: por un lado los derechos civiles y políticos, cuya obligatoriedad era inmediata y por el otro los derechos económicos, sociales y culturales, (dentro de los que se encuentra la salud) a los que el Estado debe proveer de manera progresiva, en la medida que cuente con los recursos necesarios.

Esta perversa división no podría entenderse si no se la inscribe en el marco del debate político que se daba en esos años, en plena guerra fría, entre el bloque occidental, liderado por Estados Unidos y la Unión Soviética. Así, mientras el primero abogaba por los derechos civiles y políticos, ligados al eje de las libertades, la segunda exigía como prioritarios los derechos económicos y sociales, ligados a las necesidades, como educación, salud, vivienda, tildados de derechos caros, porque en su mayoría requieren inversiones estatales para su cumplimiento.

Esta disputa se prolongó durante varios años y finalizó en 1966 con la firma de dos pactos separados, con distinta eficacia y obligatoriedad. Debido a ello, los derechos civiles y políticos son inmediatamente exigibles y obligatorios; mientras que respecto de los derechos económicos, sociales y culturales, los Estados deberán “adoptar medidas” para que “en forma progresiva” y “en la medida de los recursos disponibles”, puedan implementarse.

El derecho a la salud aparece en el Pacto Internacional de los derechos económicos, sociales y culturales y por tanto, las posibilidades de exigir al Estado su cumplimiento tienen las mismas dificultades que la mayoría de ellos.

El problema es que la obligación de adoptar medidas es un poco laxa y los Estados han olvidado que si bien los derechos debían lograrse de manera paulatina, el objetivo debía adoptarse dentro de un plazo razonablemente breve tras la entrada en vigor del pacto.

La obligación de progresividad implica la de no regresividad. Dicho en otras palabras, no se puede retroceder en la implementación, o tomar medidas que disminuyan este derecho. Por ejemplo, de acuerdo a esta normativa, no se pueden recortar fondos destinados a salud. Y las medidas que recortaran estos derechos serían INCONSTITUCIONALES.

 ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta actualmente la ciudadanía con relación al goce del derecho a la salud?

Los desafíos son numerosos y entre los más importantes se podrían citar:

  • Cómo salvar la brecha entre los derechos plasmados en los textos y la posibilidad de gozarlos en la vida cotidiana.
  • Cómo transformar una sociedad discriminatoria para que todos y todas accedan a los beneficios de los servicios de salud sin discriminación de ningún tipo.
  • Cómo exigirle al Estado que cumpla con los derechos que ha garantizado a sus ciudadanas y ciudadanos cuando día a día su soberanía se ve recortada por instancias supranacionales.

O sea, en qué medida el Estado puede hacerse responsable de sus promesas de cumplir los derechos humanos cuando ha firmado compromisos comerciales internacionales que exigen que se tomen medidas que afectan directamente esos derechos y donde la soberanía estatal aparece recortada.

a) ONU vs. OMC: Por ejemplo, qué medidas adopta el estado para proteger el derecho humano a la salud cuando firma el Tratado de Protección a la propiedad intelectual que le impuso la OMC. Este tratado, que forma parte del núcleo duro de la OMC, como uno de los requisitos para ingresar a la misma, ha sido pensado para proteger, principalmente, a los grandes laboratorios farmacéuticos de los países del Norte. La India, uno de los países que hasta ahora se resiste a firmarlo, puede comercializar libremente los medicamentos producidos en su pais. Por ello, paga por algunos medicamentos el 700% menos que en Argentina.

Hay una regla, en la carta de Naciones Unidas, que exige a los Estados que pertenecen al Sistema, que no ratifiquen ningún tratado internacional que viole los derechos humanos consagrados en la Carta de ONU.

Los tratados de libre comercio son tratados internacionales. No debería firmarse ninguno antes que nuestro Estado se asegure que su ratificación no implicará retrocesos de los derechos de sus ciudadanos. Esto incluye acuerdos con las Instituciones Financieras Internacionales (IFI), como el FMI o el Banco Mundial.

b) En el mismo sentido se orienta el ALCA o Acuerdo de Libre Comercio entre las Américas, donde se están discutiendo diversos temas, llamados canastas. Una de las canastas es la de servicios. En ella, Estados Unidos propone que se incluya educación y salud, mientras que para Canadá la salud y la educación forman parte del área cerrada de su economía. Aquí vemos que lo que para algunos es un bien o servicio, para otros es un derecho. Si ceden a las presiones de Estados Unidos se convertiría en área abierta sujeta a privatizaciones. Hasta ahora un gran porcentaje de su población (y el gobierno) se han negado.

  • El desafío de una distribución más justa de los recursos: Ya la ONU no acepta la excusa de que los Estados no tienen recursos. Pueden ser escasos, pero hay que rever la manera de repartirlos. Comparar, por ej. lo que se invierte en compra de armamento con lo que se invierte en salud.
  • Otro tipo de desafíos son los ético-filosóficos frente a nuevas tecnologías científicas, como la clonación humana, que han sido planteados como conflictos de derechos.

(Fuente: “El derecho humano a la Salud”)

 

salud como derecho

 

Los derechos humanos

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” Párrafo 1. Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. Sin lugar a dudas, la vida es el bien más preciado de todo ser humano, y por ello no sorprende que el derecho a existir sea el primero y más básico de todos los derechos humanos reconocidos. También se reconoce el derecho a un estándar de vida adecuado y con relación a estos dos derechos, el derecho a la vida y el derecho a un estándar de vida adecuado, la Comunidad Internacional ha distinguido la salud como un bien jurídico autónomo, es decir, que merece una protección independiente de la que posibilita la protección indirecta a través de otros derechos.

 

Evolución de los derechos humanos

Una multitud de acuerdos, convenios y declaraciones internacionales y regionales han reconocido la salud como derecho humano. Hoy en día no hay un sólo Estado que no haya firmado al menos un tratado que reconoce tal derecho.

(Fuente: “Salud para el Desarrollo”)

 la salud como derecho humano

 

“La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud”

(Thomas Jefferson)