Alimentación, Dieta y Nutrición

Alimentación, Dieta y Nutrición Sanas para una Vida Sana

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Espiritualidad y Cáncer

 

Psiconeuroinmunología y Cáncer

La Psiconeuroinmunología es una disciplina relativamente reciente que estudia la relación entre la mente y el cuerpo, para demostrar la influencia del psiquismo sobre las enfermedades físicas, proponiendo simultáneamente sobre dicha base, un plan fundado en el enfoque multidimensional del hombre. La Psiconeuroinmunología ha demostrado cómo a través del apoyo psicosocial se pueden mejorar las condiciones psicológicas, emocionales e inmunológicas de las personas afectadas por un evento estresante.

En la Reunión Anual del Royal College of Psychiatrics celebrada en 2003 en Edimburgo, Reino Unido, Fenwick afirmó que estos efectos están mediados en parte por la corteza prefrontal ventromedial y dorsolateral derecha, cuyas vías nerviosas se conectan con la amígdala y estructuras límbicas que las dirigen directo al hipotálamo; una vez allí, regulan la liberación de CRH (hormona liberadora de corticotropina), la cual a su vez afecta la liberación de ACTH (adrenocorticotropina) en hipófisis y por tanto de cortisol en las glándulas suprarrenales. Además, desde el hipotálamo existen tractos hasta el locus ceruleus hacia el sistema simpático y parasimpático, los cuales regulan la médula ósea, timo, bazo y nódulos linfáticos. En la amígdala e hipocampo existen sitios reguladores de los niveles de CRH y ACTH sensibles al cortisol. Además, las células del sistema inmune usan las citoquinas y proteínas inflamatorias como señales que llegan al cerebro.

Numerosos son los estudios que sugieren la relación entre salud y la Espiritualidad y cómo a través de ésta se favorecen los mecanismos de afrontamiento a la enfermedad. Los investigadores concluyen que altos niveles de creencias acerca del control por Dios, estaban relacionados a altos niveles de autoestima por lo que se piensa que las prácticas y las creencias religiosas capacitan a la persona a tener esperanzas.

En un grupo de 18 mujeres con cáncer ginecológico se demostró que si incrementamos la dimensión espiritual y el nivel de confort de las pacientes, podemos disminuir el estrés psicosocial y sus efectos negativos en la salud física y mental. Resultados parecidos se obtuvieron al estudiar 81 mujeres con cáncer mamario: una Espiritualidad elevada promueve mejor calidad de vida y menos desórdenes emocionales.

En otro estudio de 103 mujeres con cáncer de mama que recibió un programa de apoyo religioso, 85% afirmó que sus creencias religiosas les ayudaron a enfrentar la enfermedad y que la religiosidad extrínseca no tenia tanto efecto como la intrínseca, por lo que se concluyó que aquellas mujeres con religiosidad intrínseca, que encontraban satisfacción en el uso de la religión, enfrentaban el cáncer de forma más efectiva. Otro trabajo reveló una correlación positiva entre el bienestar espiritual y la calidad de vida, así como también con estilos específicos de adaptación, como es el espíritu combativo. La ausencia de religiosidad está relacionada con una menor sobrevida en mujeres afroamericanas con cáncer de mama. También se ha reportado que las mujeres hispánicas en una investigación en Nueva York, tenían niveles superiores de necesidades espirituales y existenciales que el resto de la muestra.

Es interesante el rol que desempeña la fe religiosa desde la perspectiva de las pacientes que enfrentan de nuevo el cáncer de mama, como lo revelan los resultados obtenidos en el estudio hecho por Feher (1999), en 33 mujeres de la tercera edad, revelando que el contenido de las transcripciones hechas en los pacientes investigados, se relacionaba con tres tópicos: la religión y la fe proporcionaban el apoyo emocional para enfrentar el cáncer de seno (91%), sirve de apoyo social (70%), y proporciona la habilidad de hacer significativo cada día de su vida, especialmente durante la experiencia del cáncer (64%), por lo que concluye que las pacientes a través de la Espiritualidad, se les provee de herramientas importantes para enfrentar su enfermedad, lo que debería ser reconocido por los médicos, por lo que sugiere que es importante que estas pacientes sean referidas a un centro para apoyo religioso en su comunidad.

Por otro lado, son numerosos los estudios que evidencian cómo ciertas variables psicosociales están jugando un papel importante en la inducción y en el desarrollo del cáncer. Se ha demostrado que las intervenciones psicosociales mejoran la calidad de vida del paciente, aumentando su sobrevida. De igual manera, se ha reportado que mediante estas terapias se disminuyen los efectos colaterales de la quimioterapia. Todo esto ha conducido a replantearse nuevos caminos a seguir en la investigación orientada al estudio de las consecuencias de las intervenciones psicológicas sobre la salud.

Una de las intervenciones no farmacológicas más prometedoras es la conductual. Sobre la base de 67 trabajos revisados se concluyó que la intervención conductual controla efectivamente la náusea y vómitos anticipados en adultos y niños que reciben quimioterapia, reduce la ansiedad y distrés asociada a procedimientos invasivos diagnósticos o terapéuticos, y reducen el dolor.

Actualmente, se están estudiando con rigor científico técnicas que activan la conexión mente-cuerpo, como el yoga tibetano, para reducir el estrés. En el Programa de Medicina Integradora del Anderson Cancer Center en Texas, se le ha atribuido un efecto positivo en las perturbaciones del sueño en pacientes con linfoma. Se sabe que el estrés aumenta la producción de cortisol, adrenalina y noradrenalina, las cuales reprimen el sistema inmunológico, siendo éste vital para los pacientes con cáncer. Otros métodos psicosomáticos en estudio son el Qi gong y la acupuntura.

 

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