Alimentación, Dieta y Nutrición

Alimentación, Dieta y Nutrición Sanas para una Vida Sana

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Salud Mental

 

Generalidades:

Salud mental es el equilibrio entre todos los aspectos de la vida – social, físico, espiritual y emocional.

Es el impacto en la forma en que manejamos nuestro entorno y tomamos decisiones en nuestras vidas; por lo que está claro que es una parte integral de nuestra salud en general.

La salud mental es mucho más que la ausencia de enfermedad mental y tiene que ver con muchos aspectos de nuestras vidas, incluyendo:

  • Cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos
  • Cómo nos sentimos acerca de los demás
  • Cómo podemos responder a las exigencias de la vida

 

A. Definicion:

La idea de salud mental suele entenderse como la situación de equilibrio que un individuo experimenta respecto a aquello que lo rodea. Cuando se consigue este estado, la persona puede participar de la vida social sin problemas, alcanzando su propio bienestar.

Por ejemplo: “Estoy preocupado por la salud mental de Joaquín”, “La fama afectó mi salud mental y perdí la percepción de la realidad”, “Voy a renunciar al trabajo para preservar mi salud mental”.

Aunque el concepto de salud mental surge de manera análoga a la noción de salud física, trata de fenómenos más complicados que pueden estar influenciados por la cultura y hasta por un componente subjetivo.

De todas formas, puede decirse que la salud mental es un estado de bienestar psicológico y emocional que permite al sujeto emplear sus habilidades mentales, sociales y sentimentales para desempeñarse con éxito en las interacciones cotidianas.

En este sentido, los profesionales en la materia suelen establecer con mucha frecuencia el hecho de que hay una serie de factores que indudablemente ayudarán a cualquier individuo a tener una buena salud mental. Entre ellos se encuentran el relajarse, el hallar siempre tiempo para cuidarse a uno mismo, contar con el respaldo y apoyo de amigos y familiares, y tener una vida saludable donde el ejercicio esté muy presente.

Así como la ausencia de enfermedad no supone una garantía de salud física, lo mismo puede decirse respecto a la salud mental. Para determinar el estado de salud mental de un ser humano, por lo tanto, se requiere de un control de la conducta cotidiana por parte de un especialista.

Por otra parte, no se puede entender a la salud mental como una realidad totalmente separada de la salud física, como bien advirtieron los latinos en su expresión “mens sana in corpore sano”. Los trastornos mentales están interconectados con las enfermedades físicas.

Muchos son los trastornos mentales que están determinados y clasificados y que, al mismo tiempo, cuentan con sus respectivos tratamientos. Entre los más frecuentes nos encontramos con los trastornos de ansiedad bajo cuya denominación se engloban desde las fobias hasta los trastornos de pánico, los de tipo obsesivo-compulsivo o los de estrés postraumático.

Asimismo, también existen otros trastornos mentales muy conocidos como la depresión, los de tipo psicótico como sería el caso de la esquizofrenia, los llamados de la personalidad o los conocidos como trastorno bipolar. Este último, en concreto, es una enfermedad muy severa que padecen aquellas personas que tienen cambios muy bruscos en su estado de ánimo.

Para los psicólogos, la salud mental debe impulsarse desde la perspectiva de la persona (estimulando su autoestima) pero también teniendo en cuenta lo social (a partir de comunidades cohesionadas) y con apoyo del Estado (garantizando la disponibilidad de la salud pública para todas las personas).

 

 B. La salud mental

Mucha gente piensa en la “enfermedad” mental cuando escuchan la expresión salud mental. No obstante, salud mental es mucho más que la ausencia de trastorno mental. La salud mental es un don que todos queremos poseer, independientemente de si lo designamos o no con ese nombre. Cuando hablamos de felicidad, tranquilidad, goce o satisfacción, casi siempre nos estamos refiriendo a la salud mental.

La salud mental tiene que ver con la vida diaria de todos. Se refiere a la manera como cada uno de nosotros nos relacionamos con otros en el seno de la familia, en la escuela, en el trabajo, en las actividades recreativas, en el contacto diario con nuestros iguales y, en general, en la comunidad. Comprende la manera en que cada uno armoniza sus deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y valores morales con los requerimientos para hacer frente a las demandas de la vida.

Según la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH), la salud mental tiene que ver con:

  • Cómo nos sentimos con nosotros mismos.
  • Cómo nos sentimos con los demás.
  • En qué forma respondemos a las demandas de la vida.

No existe una línea divisoria que separe con precisión a la persona mentalmente sana de la que no lo está. En verdad, existe toda una gama de grados de salud mental y no hay una característica singular que pueda tomarse aisladamente como evidencia de que se la posee. Por otra parte, tampoco la ausencia de uno de esos atributos puede admitirse como prueba de “enfermedad” mental. Más aún, muy pocos logran mantener durante toda su vida las condiciones de una “buena” salud mental.

Entre las características de las personas mentalmente sanas se encuentran las siguientes:

1. Están satisfechas consigo mismas.

  • No están abrumadas por sus propias emociones (rabia, temores, amor, celos, sentimientos de culpa o preocupaciones).
  • Pueden aceptar sin alterarse las decepciones de la vida.
  • Tienen una actitud tolerante, despreocupada, respecto a la propia persona y a los demás y son capaces de reírse de sí mismas.
  • Ni subestiman ni sobrevaloran sus habilidades.
  • Se respetan a sí mismas.
  • Se sienten capaces de enfrentar la mayoría de las situaciones.
  • Consiguen placer de las cosas simples de la vida cotidiana.

2. Se sienten bien con los demás.

  • Son capaces de amar y tener en consideración los intereses de los demás.
  • Sus relaciones personales son satisfactorias y duraderas.
  • Les gusta confiar en los demás y sentir que los otros confían en ellos.
  • Respetan las múltiples diferencias que encuentran en la gente.
  • No se aprovechan de los demás ni dejan que se les utilice.
  • Se sienten parte de un grupo.
  • Se consideran implicados en los avatares que afectan a la sociedad.

3. Son capaces de satisfacer las demandas que la vida les presenta.

  • Enfrentan sus problemas a medida que se van presentando.
  • Aceptan sus responsabilidades.
  • Modifican su ambiente cuando esto es posible y se ajustan a él cuando es necesario.
  • Planifican para el futuro, al que enfrentan sin temor.
  • Tienen la mente abierta a nuevas experiencias e ideas.
  • Hacen uso de sus dotes y aptitudes.Se fijan sus metas ajustándose a la realidad.
  • Son capaces de tomar sus propias decisiones.
  • Consiguen satisfacción en poner su mejor esfuerzo en lo que hacen.

También se ha dicho que por Salud Mental se designa al estado de equilibrio que debe haber entre una persona y el entorno socio-cultural al cual pertenece, es decir, cuando este estado de cosas se manifiesta positivamente, la interacción que esta persona mantendrá con quienes lo rodean y su participación, ya sea laboral o intelectual en la sociedad que le haya tocado en gracia, provocarán que logre sin dificultad alguna el bienestar y la calidad de vida al cual casi todos los seres humanos aspiramos alcanzar.

Si bien al respecto de aquello que se necesita para decretar que alguien tiene o no salud mental puede haber variaciones, ya que la misma a través de la historia fue definida a partir de diferentes ópticas, lo cierto es que se ha convenido que la mejor manera para determinar la salud mental de un individuo es la observación de su comportamiento en su vida diaria y si en lo que respecta a esto, que incluye entre otras cosas el domino de sus temores personales, capacidades, competencias, responsabilidades, superación de obstáculos, respuesta a sus necesidades básicas, el manejo de sus relaciones interpersonales, el individuo responde de manera satisfactoria, entonces, podemos determinar que la salud mental de esta persona se encuentra en perfectas condiciones y estado.

También resulta insoslayable destacar al respecto de esta cuestión que aunque comúnmente y un dicho muy popular lo reafirme: mente sana, cuerpo sano, la salud mental no es una cuestión que se encuentra totalmente separada de la salud física, porque como se ha podido comprobar a través de innumerables casos, existen evidentes conexiones entre las enfermedades mentales y las físicas, aún más, se suele decir que muchas veces las preocupaciones, las tragedias personales y las frustraciones, entre otras cuestiones, suelen ser los detonantes que darán comienzo a algunas afecciones o enfermedades físicas.

Los psicólogos, consideran que esta debe ser promovida desde tres niveles, individual, motivando a la persona a través de estímulos, comunitario, asegurando la integración social del sujeto y a nivel estatal, implementando y diseñando planes que faciliten el acceso a la salud pública.

 

C. El concepto de “salud mental”

El concepto de salud es algo sobre lo que, sin duda, todos hemos estudiado y debatido. Presentamos a continuación una recopilación de conceptos que, entendemos, sirven para la reflexión a aquellos que estén interesados en el tema.

La archiconocida definición que hizo la O.M.S. de la palabra “salud” dice: “Estado de completo bienestar mental, físico y social, y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia” (O.M.S., 1946).

Si aceptamos como buena esta definición, estamos aceptando tácitamente que el estado mental también forma parte de la evaluación del estado de salud de cualquier sujeto. Porque, sin duda, no se puede ostentar un nivel óptimo de salud y un deficitario estado mental. Por tanto, el concepto de salud mental va implícito en el concepto de salud y además como algo indisociable. El concepto de salud hay que entenderlo siempre en un sentido amplio e integral. Es un concepto dinámico, que está ligado a las condiciones de vida, los avances científicos y a la evolución de la cultura. De tal manera, las actitudes de la población respecto a la salud, han ido cambiando en la medida que se operan cambios en los valores sociales. Y estos han posibilitado que el concepto no sólo se centre en lo curativo de antaño, sino que hoy se consideren aspectos tales como el entorno, los factores de riesgo, los estilos de vida, la educación sanitaria y todo cuanto contribuya a su promoción, fomento y prevención.

Por otro lado, no podemos concebir la salud como un valor absoluto sino relativo, y sujeto a múltiples contingencias.

Así pues, el concepto de salud tenemos que entenderlo de manera amplia e integral y, además, como el equilibrio entre el hombre y su medio ambiente, como una manera de vivir que suponga el desarrollo de la potencialidad humana, que permita el goce pleno y armonioso de sus facultades, para disfrutar un bienestar individual y para participar en el progreso común.

También hay que tener en cuenta el hecho de que los factores sociales, en gran medida, condicionan nuestro tiempo histórico y ejercen un papel importante en la configuración de la salud de la población. De manera que la salud de la población depende, en parte, de la forma en que las acciones políticas condicionan el medio y crean aquellas circunstancias que favorecen la confianza en sí, la autonomía y la dignidad para todos, especialmente los débiles. Los niveles de salud, en consecuencia, serán óptimos cuando el ambiente favorezca una capacidad de afrontamiento eficaz, autónoma, personal y responsable.

En cualquier caso, la salud y, por tanto, la salud mental, desde una perspectiva actual, se contempla como un proceso dinámico, por el cual todas las personas a lo largo de sus vidas atravesamos por diferentes períodos en los que el grado de salud varía dentro de ese proceso continuo: salud-enfermedad. ( Fuente: Psicomed.net )

 

Para profundizar más sobre el tema se recomienda leer los siguientes artículos:

 

D. El mantenimiento de la salud mental se refiere a:

  • Atención a la forma de vida: Si estamos haciendo demasiado o demasiado poco en nuestra vida, la salud mental puede sufrir. Necesitamos un buen equilibrio entre el trabajo o estudio y el ocio.
  • El contacto social: Tener contacto con otras personas cuya compañía se disfrute, ya sea en la escuela, el trabajo, en casa o como miembro de un club, ayuda a desarrollar la interacción social.
  • Revisión de nuestra vida de vez en cuando: Se trata de considerar lo que nuestros objetivos y metas en la vida son y si estamos tomando medidas para alcanzarlos. Los problemas pueden surgir cuando sentimos que la vida no es satisfactoria.
  • Conocimiento de cómo interactúan la mente y el cuerpo: Al igual que nuestro estado de salud mental puede afectar a nuestra salud física, a la inversa también es cierto. Si la dieta, el sueño y el ejercicio son descuidados e insuficientes, no sólo nuestros cuerpos sufren, sino también nuestras mentes.
  • Personas en nuestra vida en quienes confiamos: Es importante tener a alguien a quien acudir con nuestros problemas y preocupaciones, tales como amigos, profesores o miembros de la familia.
  • El conocimiento de lo que puede salir mal: Debemos de ser conscientes de lo que puede salir mal. Darse cuenta de que el cansancio y la irritabilidad, si se ignoran, pueden conducir a tensiónes más graves y otros problemas relacionados.
  • Tomar medidas para resolver los problemas : Ser conscientes de los problemas y buscar ayuda si es necesario.

 

E. Los hábitos de higiene mental

Bajo el concepto de higiene mental se entienden todas las actividades que buscan la creación de un ambiente donde existe la prevención de comportamientos inadecuados, la preservación y el desarrollo del ajuste psicológico y el alivio del desajuste. La salud mental o el estado mental se refiere al estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural, lo que garantiza su participación laboral, intelectual y de relaciones para alcanzar un bienestar y una buena calidad de vida.

Se puede definir a la salud mental como un estado de bienestar emocional y psicológico en el cual el individuo es capaz de hacer uso de sus habilidades emocionales y cognitivas, funciones sociales y de responder a las demandas ordinarias de la vida cotidiana. El cuidado de la salud es fundamental para el trabajo interior: hay que cuidar no sólo el alimento y la higiene física, si no también el alimento y la higiene mental. El pensamiento positivo le ayuda a uno a estar mejor, el pensamiento negativo, empobrece el espíritu y consume grandes dosis de energía.

La acción preventiva se puede ejercer en un plano individual o en un plano social o colectivo. Para lograr un buen estado de salud mental, uno deberá principalmente permanecer físicamente sano: el equilibrio fisiológico y el regular las funciones más importantes es condición previa; ya que los desórdenes nutritivos y metabólicos provocados por errores dietéticos o por la ingestión de sustancias tóxicas favorecen la aparición de alteraciones tanto orgánicas como psíquicas.

La conservación de la salud mental le concierne a cada individuo como una actividad de la que se debe ocupar a diario: los hábitos de higiene mental. La salubridad de los hábitos psíquicos se cierne hacia adentro: el manejo del pensamiento positivo y la imaginación creativa, produciendo equilibrio interno. Otros comportamientos tienen carácter psico-social, tales como la catarsis emocional y la valoración positiva de los rasgos propios y ajenos, que resulta confirmatoria de la valía de cada persona, necesaria para poder integrar la autoestima y configurar la identidad personal.

La persona es la única responsable y la creadora de su bienestar: cuidar la higiene mental es una labor personal diaria, un hábito que hay que adquirir y una responsabilidad para consigo mismo y para los que la rodean. Es el “yo” quien “decide” enfermarse mentalmente, procurándose tóxicos mentales, y también es el “yo” quien “decide” cuidar su estabilidad psicológica o curarse, favoreciendo su higiene mental.

En un ejemplo de modelo del bienestar -desarrollado por Myers, Sweeny y Witmer- se incluyen las siguientes cinco áreas vitales:

  1. Esencia o espiritualidad,
  2. Trabajo y ocio,
  3. Amistad,
  4. Amor yAutodominio;

además de doce sub-áreas:

  1. Sentido del valor,
  2. Sentido del control,
  3. Sentido realista,
  4. Conciencia emocional,
  5. Capacidad de lucha,
  6. Solución de problemas y creatividad,
  7. Sentido del humor,
  8. Nutrición,
  9. Ejercicio,
  10. Sentido de autoprotección,
  11. Control de las propias tensiones,
  12. Identidad sexual e identidad cultural.

Todos estos puntos son identificados como las principales características de una funcionalidad sana y los principales componentes del bienestar mental. Además, es recomendable serenar la mente, puesto que ayuda a que nuestras palabras sean justas, fluidas y armoniosas, y, a su vez, no malgastar la vida en innecesarias preocupaciones mentales. ( Fuente: Salud Mental )

 

“Un hombre no está bien hasta que sea feliz, sano, y próspero; y la felicidad, la salud, y la prosperidad son el resultado de un ajuste armonioso del interior con el exterior del hombre”

(James Allen)

 

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